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VISIÓN DE MERCADOS

Abril de 2026
 
 

PREVIO

Este informe ha sido elaborado por ENDOR INVERSIONES,  a través de su colaboración con BBVA Banca Privada, a partir de diferentes fuentes y en ningún caso constituye una recomendación de compra.

Dicho análisis debe observarse como nuestra particular visión de los mercados y su posición actual.

 


DISTRIBUCIÓN DE ACTIVOS
 
               
  Distribución de Activos Infraponderar Infrap/Neutral Neutral Neutral/Sobrep Sobreponderar  
  Monetario            
  Deuda Pública            
  Bonos Corporativos            
  Renta Variable            
  Gestión Alternativa            
               

Los inversores han vivido un comienzo de año bastante volátil en el que los mercados se han visto sacudidos por diversos vientos cruzados.

Las megacaps tecnológicas pasaron a estar bajo un mayor escrutinio durante la temporada de resultados del cuarto trimestre. La atención volvió a centrarse en los aranceles después de que el Tribunal Supremo estadounidense se pronunciase en contra del uso de la Ley de poderes económicos de emergencia internacional (International Economic Emergency Powers Act, o IEEPA) para justificar los aranceles «recíprocos» anunciados en 2025, a lo que el Gobierno respondió aplicando un gravamen fijo del 10% a todas las importaciones.

Y, lo que es aún más importante, la escalada de las tensiones geopolíticas con el estallido de la guerra en Oriente Medio afectó notablemente a la oferta de petróleo y gas. En este contexto, se produjeron oleadas de ventas tanto de acciones como de bonos en todo el mundo, ya que los mercados se centraron en mayor medida en los riesgos de un eventual repunte inflacionario que en los bajistas de una posible desaceleración del crecimiento. Mientras que las posiciones más populares hasta el conflicto se revirtieron —sobre todo con la caída del oro y la renta variable de mercados emergentes—, el dólar estadounidense se fortaleció.

El Bloomberg Commodity Index registró el mejor comportamiento en el primer trimestre con un avance del 24,4%. El petróleo y el gas se encarecieron bruscamente tras el estallido del conflicto en Oriente Medio, que acarreó daños en las infraestructuras energéticas de la región y el cierre de facto del estratégico estrecho de Ormuz.

Como consecuencia de ello, los precios del Brent se dispararon un 63% en marzo, dato que supone el mayor incremento mensual en cuatro décadas.

Pero, más allá de los mercados energéticos, la guerra tuvo también un impacto en los precios de los cereales debido a la crucial importancia de Ormuz en el tránsito de materias primas fundamentales para la producción alimentaria.

Los mercados de deuda pública se mostraron volátiles a lo largo del trimestre y registraron fuertes caídas debido a que las subidas de precios en la energía reavivaron el temor a la inflación.

El golpe fue especialmente duro para los bonos a corto plazo, ya que los mercados pasaron repentinamente de descontar recortes de tipos de muchos de los principales bancos centrales este año a reflejar subidas.

En el mercado de renta variable, la huida de las megacaps tecnológicas que se produjo a principios de trimestre contribuyó a que las acciones value (+1,3%) obtuvieran mejores resultados que las de estilo growth (-8,4%).

En términos geográficos, los mercados emergentes (-0,1%) superaron a los desarrollados (-3,5%) pese a haberse visto especialmente afectados por los acontecimientos en Oriente Medio.

Como conclusión, el primer trimestre de 2026 estuvo repleto de acontecimientos económicos y geopolíticos.

Si bien son muchas las incógnitas sobre cómo evolucionará el conflicto en Oriente Medio, nuestro escenario principal es que habrá una distensión a corto plazo dado el gran interés que muchos de los principales actores mundiales tienen en que así sea.

No obstante, habida cuenta de la gran incertidumbre en torno a las perspectivas de inflación y crecimiento, es fundamental que los inversores diversifiquen sus carteras para protegerse tanto del posible repunte de la primera como de la eventual ralentización del segundo. Aunque los mercados de renta fija han estado sometidos a presiones en los primeros meses del año, los bonos core desempeñarán un papel fundamental en la protección de las carteras en caso de que el conflicto se alargue y, al hacerlo, el riesgo de recesión aumente.

 


DISTRIBUCIÓN DE SUBCLASES
               
  Bonos Corporativos Infraponderar Infrap/Neutral Neutral Neutral/Sobrep Sobreponderar  
  Alta Calidad Euro            
  Alta Calidad EEUU            
  HY Euro            
  HY EEUU            
  Países Emergentes            
               
               
  Renta Variable Infraponderar Infrap/Neutral Neutral Neutral/Sobrep Sobreponderar  
  España            
  Europa          
  EEUU          
  Japón            
  Países Emergentes            
               
               
  Inversión Alternativa Infraponderar Infrap/Neutral Neutral Neutral/Sobrep Sobreponderar  
  Materias Primas            
  Volatilidad            
  Activos L. Inflacion            
               

RENTA FIJA.
Tras un periodo repleto de altibajos, los gilts cerraron el trimestre con el peor comportamiento de la renta fija con una caída del 2,0%. Hasta el estallido del conflicto en Oriente Medio, los bonos del Estado británicos habían sido la clase de deuda pública más rentable. Esto se debió a que los indicios de moderación en las presiones de precios en el Reino Unido alimentaron las expectativas de que el Banco de Inglaterra (BdI) bajaría los tipos a corto plazo. Sin embargo, la crisis energética dejó al país, cuya dependencia del gas natural es relativamente alta, especialmente expuesto a los riesgos de un repunte de la inflación. En respuesta a esta situación, el BdI adoptó un tono decididamente agresivo en su reunión de marzo e indicó «estar dispuesto a actuar cuanto sea necesario», lo que sugiere un claro sesgo hacia las subidas. También resultó sorprendente la unanimidad en la decisión de mantener los tipos sin cambios, ya que hasta Swati Dhingra —el miembro más prudente del Comité de Política Monetaria (MPC)— aludió a que podría ser necesario incrementar los tipos. Dado el limitado margen de maniobra fiscal del Reino Unido, la posibilidad de que se aprueben medidas de apoyo fiscal para amortiguar el impacto del aumento del coste de la vida sobre los hogares británicos podría también haber contribuido a la presión al alza sobre las tires de los gilts.
La deuda pública europea también se vio sometida a presiones durante el primer trimestre del año, en el que registró una caída del 0,6%. El Banco Central Europeo (BCE) mantuvo los tipos sin cambios en su reunión de marzo, pero señaló muy claramente la posibilidad de subidas de tipos. Según las previsiones actualizadas de los expertos del BCE, el escenario principal ya prevé que la inflación general alcance el 3,1% interanual en el 2T26 incluso sin contabilizar el máximo en los precios de la energía registrado en marzo (ya que dicha previsión se basa en la evolución del mercado hasta el 11 de marzo).
La deuda pública de Japón retrocedió un 1,6% en el trimestre. Los bonos gubernamentales a largo plazo del país sufrieron una fuerte caída en los días previos a las elecciones anticipadas de febrero, ya que los inversores previeron políticas fiscales más flexibles por parte del Gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi. Durante su reunión de marzo, el Banco de Japón (BdJ) dejó la puerta abierta a subidas de tipos a corto plazo e indicó que, en general, le preocupa más el posible repunte de la inflación que una ralentización del crecimiento como consecuencia de la crisis energética.
Por su parte, los bonos del Tesoro estadounidense se mostraron relativamente resistentes y se mantuvieron estables a lo largo del trimestre. En su calidad de exportador neto de energía, EE. UU. se vio menos afectado por la subida de los precios de la energía que los países europeos y asiáticos. Además, el enfriamiento del mercado laboral del país debería contribuir también a mantener a raya las presiones de precios, ya que, tras los sólidos datos de enero, las nóminas no agrícolas registraron una caída de 92.000 en febrero (frente al aumento de 60.000 que esperaba el consenso). Ante este entorno, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) mantuvo sin cambios el tipo de interés de los fondos federales en su reunión de marzo, pero ratificó sus previsiones de aplicar una bajada de tipos este año.
En el ámbito del crédito, los diferenciales de la deuda tanto high yield como investment grade se ampliaron. Por regiones, el high yield estadounidense (-0,5%) batió al europeo (-1,7%), y los bonos globales investment grade lograron una rentabilidad del -1,3% en el primer trimestre. Un dólar más fuerte, junto con unos riesgos geopolíticos elevados, supuso un obstáculo para la deuda de los mercados emergentes, que registró una caída del 1,1% durante los tres primeros meses del año.

RENTA VARIABLE.
Pese a haber experimentado presión hacia el final del trimestre debido a su orientación a la exportación, el TOPIX registró el mejor comportamiento de entre los grandes índices de renta variable durante el trimestre al marcar un avance del 3,6%. La debilidad del yen —a la que se sumaron la contundente victoria del Partido Liberal Democrático (PLD) en las elecciones anticipadas de febrero y la percepción de que esta traería consigo nuevas medidas de estímulo al crecimiento— impulsó a las bolsas japonesas.
El MSCI Europe ex-UK Index sufrió una caída del 2,3% debido al fuerte impacto de las crecientes tensiones geopolíticas en el mercado europeo. La importante subida de los precios del gas en Europa no llegó a los niveles de 2022, pero sí suscitó preocupación por las perspectivas de crecimiento del viejo continente. Aunque la economía británica también se vio afectada, el FTSE All-Share registró una rentabilidad positiva del 2,4% gracias a su exposición a las materias primas. Además, la depreciación de la libra supuso un impulso adicional para las acciones del Reino Unido.
El MSCI Emerging Markets Index retrocedió un 0,1% en el primer trimestre. Mientras que el optimismo en torno a la IA había favorecido el avance de las acciones taiwanesas y coreanas (con ponderaciones del 23% y el 15%, respectivamente, en el índice general de ME) antes del conflicto en Oriente Medio, la renta variable de mercados emergentes se vio sometida a presiones hacia el final del periodo conforme la aversión al riesgo fue consolidándose y los mercados empezaron a descontar la dependencia de Asia de las exportaciones de energía (más del 80% del petróleo y el gas que atraviesan el estrecho de Ormuz tienen Asia como destino). En este contexto, el MSCI Asia ex-Japan Index retrocedió un 1,1% en el primer trimestre.
El S&P 500 Index experimentó una caída del 4,3% en el primer trimestre. Las acciones tecnológicas empezaron 2026 con mal pie debido a la preocupación de los inversores por la posibilidad de que las nuevas capacidades de la IA pudieran suponer una amenaza para el modelo de software como servicio (SaaS). A raíz de ello, las valoraciones de las empresas de software estadounidenses acumularon una caída del 23% entre el inicio del año y el 27 de febrero. Además, aunque el sector tecnológico obtuvo buenos resultados en el cuarto trimestre, los inversores empezaron a dudar cada vez más de la capacidad de los hiperescaladores para generar rentabilidad conforme se anuncian niveles de inversión en activos fijos de IA cada vez mayores.
Durante los primeros compases del conflicto en Oriente Medio, el sector tecnológico se mostró relativamente más resiliente que el conjunto del mercado estadounidense, ya que los inversores apostaron por las empresas de mayor calidad en un momento de gran incertidumbre económica. Sin embargo, incluso este se vio afectado en marzo por una caída del 3,8% (frente a la del -5,0% que sufrió el mercado estadounidense en general).
 


 

Jorge Gómez
Endor Inversiones, S.L. 
C/ Diego de León, 16 - 28006 Madrid
Tlf.: 34 660 538 334
www.endorinversiones.es

 
 
 
 
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